El conocimiento de lo artístico y su reflexión desde un campo específico del pensamiento, así como su sistematización y su organización en el espacio de lo educativo es un proceso cuya historia trasciende nuestra experiencia de país y nos une de manera franca con otros pensamientos,  interrogantes,  sus búsquedas y a las actuales tendencias que movilizan la cultura hacia la globalización. Nuestro desarrollo artístico pasa por un proceso de reestructuración de  identidad y sigue en la búsqueda de su liberación hacia condiciones de vida en las cuales sea posible reconocernos en lo que realmente somos.

 

Concretar lo educativo en lo artístico y lo artístico en lo educativo, nos compromete de una manera particular a aclarar las posibilidades de entender y comprender tanto los componentes artísticos como los componentes educativos que soportan la relación Educación y arte en el contexto de la educación colombiana.

La universidad espera que los futuros maestros y maestras, exploren esta propuesta, dialoguen  a partir de ella, investiguen sobre modelos pertinentes y se proyecten a la realización tanto de sus expectativas de desarrollo profesional en concordancia con el proyecto educativo institucional, como del crecimiento cultural de las comunidades a las cuales sirven y en las cuales se realizan como seres humanos.

Invitamos  a los estudiantes- maestros a que reviertan sus experiencias y los resultados de este diálogo en nuevos materiales de amplia circulación, que fortalezcan la búsqueda de identidad regional y nacional desde la particularidad, individual y colectiva, en actitud abierta a la cultura universal frente a la cual no es legitimo entender y proyectar nuestras diferencias.

La creatividad se produce en la enseñanza a través de la debida articulación entre las facultades divergentes y convergentes de pensamiento y espíritu; todo esto conlleva a la producción de formas simbólicas particulares que permiten la comunicación de ideas y sueños; igualmente propicia un modo de conocimiento particular por el cual se desarrolla la dimensión valorativa del ser humano. La condición óptima para el desarrollo del pensamiento creativo es la convivencia en armonía con los demás.

El estudiante debe procurar su autoconocimiento, formarse conceptualmente, desarrollar su sentido de pertenencia cultural y su conciencia histórica. Partiendo del conocimiento del entorno, la apertura a la emoción y las vivencias se despierta y se mantiene la disciplina para obtener así unos resultados específicos o para adoptar actitudes y comportamientos espontáneos que constituyen la base de la expresión creativa.

Asumimos que sobre lo educativo existe ya un pensamiento importante que nos permitirá aproximarnos al tema con una relativa seguridad. En esto la recuperación de la pedagogía como disciplina básica en la tarea formadora nos ha permitido acceder a recuperar posiciones importantes tanto desde el punto de vista de la didáctica como de la epistemología de la relación enseñanza-aprendizaje.